lunes, 17 de noviembre de 2008

san roque gonzales de la santa cruz



Nació en la ciudad de la Asunción (1576), en el seno de una familia noble. Fue hijo de Bartolomé Gonzáles Villaverde y María de Santa Cruz, quienes lo criaron en un ambiente de virtud y piedad. Cuando cumplió quince años, y motivado por las numerosas vidas de santos que había leido, decidió entregar su vida a la oración y a la penitencia. Roque se dedicó por completo a cultivar su vida interior y a la reverencia con los demás. Fue ordenado sacerdote en 1599, a la edad de 24 años. El P. Roque quiso dedicarse a las formación espiritual de los indios que vivían en calidad de peones y labradores al otro lado del río Paraguay, en las haciendas de los encomenderos.
El resultado de estos trabajos causó que el Obispo de Asunción lo nombrara Párroco de la Iglesia catedral y después vicario general de la diócesis. El P. sacerdote no deseaba títulos ni cargos, por lo que renunció a los nombramientos e ingresó a la Compañía de Jesús el 9 de mayo de 1609. El P. Roque pasó toda su vida al servicio de los indios que se hallaban por las vastas regiones del Paraguay y a otros territorios que actualmente forman parte de Argentina, Uruguay, Brasil y Bolivia. En 1611 fue destinado a la reducción de San Ignacio Guazú para suceder al P. Lorenzana. Ahí permaneció cuatro años y en 1626 fundó las reducciones de San Nicolás, San Francisco Javier y Yapueyú. El 15 de noviembre de 1628 luego de celebrar una misa salió con los indios para colgar la campana de la Iglesia, en ese momento el cacique Caarupi, quien sentía envidia del P. Roque, obligó a un esclavo para que asesine al misionero.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Un caballero de la inmaculada...


San Maximiliano María Kolbe nació en Polonia el 8 de enero de 1894 en la ciudad de Zdunska Wola, que en ese entonces se hallaba ocupada por Rusia. Fue bautizado con el nombre de Raimundo en la iglesia parroquial. A los 13 años ingresó en el Seminario de los padres franciscanos en la ciudad polaca de Lvov, la cual a su vez estaba ocupada por Austria, y estando en el seminario adoptó el nombre de Maximiliano. Finaliza sus estudios en Roma y en 1918 es ordenado sacerdote. Devoto de la Inmaculada Concepción, pensaba que la Iglesia debía ser militante en su colaboración con la Gracia Divina para el avance de la Fe Catolica. Movido por esta devoción y convicción, funda en 1917 un movimiento llamado "La Milicia de la Inmaculada" cuyos miembros se consagrarían a la bienaventurada Virgen María y tendrían el objetivo de luchar mediante todos los medios moralmente válidos, por la construcción del Reino de Dios en todo el mundo. Verdadero apóstol moderno, inicia la publicación de la revista mensual "Caballero de la Inmaculada", orientada a promover el conocimiento, el amor y el servicio a la Virgen María en la tarea de convertir almas para Cristo. Con un Tiraje de 500 ejemplares en 1922, para 1939 alcanzaría cerca del millón de ejemplares. En 1929 funda la primera "Ciudad de la Inmaculada" en el convento franciscano de Niepokalanów a 40 kilómetros de Varsovia, que al paso del tiempo se convertiría en una ciudad consagrada a la Virgen. En 1931, luego de que el Papa solicitara misioneros, se ofrece como voluntario. En 1936 regresa a Polonia como director espiritual de Niepokalanów, y 3 años más tarde, en plena Guerra Mundial, es apresado junto con otros frailes y enviado a campos de concentración en Alemania y Polonia. Es liberado poco tiempo después, precisamente el día consagrado a la Inmaculada Concepción. Es hecho prisionero nuevamente en febrero de 1941 y enviado a la prisión de Pawiak, para ser después transferido al campo de concentración de Auschwitz, en donde a pesar de las terribles condiciones de vida prosiguió su ministerio. En Auschwitz, el régimen nazi buscaba despojar a los prisioneros de toda huella de personalidad tratándolos de manera inhumana e inpersonal: como un número; a San Max le asignaron el 16670. A pesar de todo, durante su estadía en el campo nunca le abandonaron su generosidad y su preocupación por los demás, así como su deseo de mantener la dignidad de sus compañeros. La noche del 3 de agosto de 1941, un prisionero de la misma sección a la que estaba asignado San Max escapa; en represalia, el comandante del campo ordena escoger a 10 prisioneros al hazar para ser ejecutados. Entre los hombres escogidos estaba el sargento Franciszek Gajowniczek, polaco como San Max, casado y con hijos. San Max, que no se encontraba dentro de los 10 prisioneros escogidos, se ofrece a morir en su lugar. El comandante del campo acepta el cambio, y San Max es condenado a morir de hambre junto con los otros nueve prisioneros. Diez días después de su condena y al encontrarlo todavía vivo, los nazis le administran una inyección letal el 14 de agosto de 1941 En 1973 Paulo VI lo beatifica y en 1982 Juan Pablo Segundo lo canoniza como Mártir de la Caridad.